De la Espriella endurece el pulso con Nariño: “Está advertido”, dijo al gobernador Escobar
El presidente advirtió a alcaldes y gobernadores que no podrán adelantar negociaciones o contactos clandestinos con estructuras armadas, mientras el mandatario de Nariño defendió la paz territorial y negó actuaciones por fuera de las directrices institucionales.
La tensión entre el Gobierno Nacional y la Gobernación de Nariño volvió a quedar expuesta durante la Cumbre de Gobernadores realizada en Mompox, Bolívar. El presidente Abelardo de la Espriella lanzó una advertencia dirigida a los mandatarios regionales y puso especial énfasis en el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, en medio de las diferencias alrededor de la política de seguridad y los procesos de diálogo con grupos armados.
El jefe de Estado fue enfático al señalar que ningún gobernador o alcalde podrá adelantar por cuenta propia negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras terroristas. De la Espriella sostuvo que quienes crucen esa línea deberán responder ante la justicia y, al dirigirse directamente a Escobar, afirmó: “Está advertido”. El pronunciamiento marcó una postura clara frente al papel que tendrán las autoridades territoriales en la nueva estrategia de seguridad del Ejecutivo.
La advertencia se produce después de los procesos de diálogo que durante el Gobierno anterior se desarrollaron en Nariño con estructuras como Comuneros del Sur y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. El gobernador Escobar había defendido estos procesos y solicitado al nuevo Gobierno evaluar sus resultados antes de adoptar decisiones definitivas, argumentando que en el departamento se habían registrado avances en materia de seguridad y reducción de diferentes indicadores de violencia.
Escobar, por su parte, ha insistido en que su administración no pretende desconocer las competencias del Gobierno Nacional. En declaraciones recientes señaló que las decisiones sobre la continuidad o no de los diálogos corresponden al Ejecutivo, aunque defendió la necesidad de mantener una estrategia de paz territorial y pidió que el Gobierno conozca la información y los resultados obtenidos en Nariño antes de tomar determinaciones.
La controversia tomó mayor fuerza luego de que el Gobierno Nacional formalizara el cierre de la mesa de diálogo con Comuneros del Sur. La decisión fue adoptada mediante nuevas resoluciones que dejaron sin efecto los instrumentos jurídicos que habían permitido esos espacios de negociación durante administraciones anteriores, como parte del proceso de desmonte de la denominada política de “Paz Total”.
Comuneros del Sur había alcanzado avances dentro del proceso anterior en asuntos relacionados con la dejación de armas, la ubicación temporal de integrantes, sustitución de cultivos ilícitos y otros componentes asociados a la construcción de paz. Antes de la llegada del nuevo Gobierno, el proceso esperaba definiciones jurídicas para avanzar hacia una eventual desmovilización de sus integrantes.
El gobernador de Nariño ha defendido que la política de paz territorial no significa renunciar a la seguridad. En una entrevista reciente planteó que el departamento necesita combinar presencia institucional, desarrollo económico y social y estrategias de seguridad, y manifestó su disposición a trabajar con el Gobierno Nacional bajo las nuevas directrices. También invitó al presidente a visitar Nariño para revisar directamente los resultados de la administración departamental.
El choque entre las dos posiciones deja planteado uno de los primeros grandes debates entre el Gobierno Nacional y las autoridades territoriales: hasta dónde pueden llegar las regiones en iniciativas de diálogo y cómo se articularán esas acciones con la política nacional de seguridad. Mientras De la Espriella insiste en que no permitirá contactos clandestinos con estructuras armadas, Escobar reclama que los resultados y particularidades de Nariño sean tenidos en cuenta. El pulso político apenas comienza y podría marcar la relación entre Bogotá y el departamento durante los próximos meses.




