Café de Ortega rompe récord y se vende a US$75 en Chaparral
La familia Rayo, de la vereda Guayabo Alto, hizo historia en la IV Feria Internacional de Café del Tolima con un microlote Geisha Lavado adquirido por un comprador de Francia al precio más alto registrado en la subasta.
La caficultura de Ortega vivió una jornada histórica durante la IV Feria Internacional de Café del Tolima, realizada en Chaparral. La familia Rayo, productora de la vereda Guayabo Alto, logró que su café alcanzara un precio de US$75, convirtiéndose en el mejor valor de comercialización registrado durante la subasta internacional. El resultado representa un reconocimiento a décadas de trabajo campesino y posiciona al municipio en el escenario de los cafés de alta especialidad. El lote ganador correspondió a un Geisha Lavado, variedad que despertó el interés de compradores internacionales. Un comprador procedente de Francia fue quien finalmente pagó por el café producido por esta familia orteguna.
Detrás de este resultado está Aristóbulo Rayo, un caficultor de 68 años que durante gran parte de su vida ha trabajado junto a su familia en una finca ubicada a unos 1.900 metros sobre el nivel del mar. El productor, quien cursó estudios solamente hasta tercero de primaria, encontró en el campo y en el café el proyecto de vida que lo acompañó durante décadas. Aunque alguna vez imaginó llegar a una competencia de esta magnitud, nunca pensó que su cosecha terminaría siendo la protagonista de una subasta internacional. En Chaparral, ese sueño se convirtió en realidad. Su historia también refleja el esfuerzo de las familias cafeteras que buscan agregar valor a su producción.
“Sólo estudié hasta tercero de primaria porque me gustaba el café, la finca”, recordó Aristóbulo al hablar de su trayectoria como productor. El caficultor destacó especialmente el papel de su esposa, a quien calificó como una verdadera guerrera por su trabajo permanente en la finca. Durante años, ambos se dedicaron a cultivar y mejorar la calidad de su café, hasta conseguir que uno de sus microlotes llegara a la competencia. La participación en la feria permitió que el trabajo realizado en Guayabo Alto fuera conocido por compradores especializados. La calidad del Geisha Lavado terminó convirtiéndose en el principal argumento para alcanzar el histórico precio. Así, Ortega comenzó a ganar protagonismo dentro del mapa de los cafés especiales del Tolima.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando Alexánder Rayo, hijo mayor de la familia, celebró junto a su padre el resultado de la subasta. “¿Sí ve, papá, que sí podíamos?”, le expresó después de conocer el precio alcanzado por el café. Alexánder lleva cerca de doce años acompañando a sus padres y decidió dejar su trabajo en la ciudad para regresar al campo y fortalecer la economía familiar. Para él, el camino comenzó con la participación en una feria cafetera realizada en Planadas. Allí nació el sueño de llegar algún día a una subasta internacional y competir con productores de diferentes regiones.
El proceso fue paso a paso para los Rayo, quienes primero lograron ingresar a los grupos destacados del concurso y posteriormente avanzaron hasta ubicarse entre los mejores microlotes. “Cuando aparecimos entre los 30 nos sentíamos muy emocionados; luego entre los 15 y ahora este precio”, explicó Alexánder. La clasificación terminó superando las expectativas de una familia que durante años produjo café sin tener la posibilidad de mostrar su calidad en escenarios internacionales. El reconocimiento obtenido en Chaparral demuestra que la caficultura de municipios tradicionalmente menos visibles también puede competir en mercados especializados. Para los Rayo, el resultado representa una oportunidad para continuar mejorando sus procesos.
La familia aprovechó el escenario internacional para enviar un mensaje a los jóvenes y a las nuevas generaciones de campesinos. “El campo produce, en el campo sí se puede, aquí están las oportunidades”, señalaron al destacar la importancia de permanecer y trabajar en las zonas rurales. El éxito alcanzado por el café de Guayabo Alto se convierte además en un ejemplo de relevo generacional, luego de que Alexánder decidiera regresar a la finca de sus padres. La experiencia demuestra que la producción agrícola puede encontrar nuevos mercados cuando se apuesta por calidad, especialización y organización. La familia Rayo ahora espera que este reconocimiento abra nuevas puertas comerciales para su café.
El alcalde de Ortega, Diego Matiz, calificó el resultado como uno de los momentos más importantes de su administración y resaltó el proceso que permitió llevar a los caficultores del municipio a diferentes escenarios especializados. Según el mandatario, la caficultura de Ortega permanecía poco visible pese a su potencial productivo. “Este es uno de los momentos más felices de nuestro Gobierno”, manifestó al conocer el precio alcanzado por el microlote. Matiz recordó que los productores comenzaron participando en espacios de Planadas y posteriormente llegaron a ferias en El Líbano. Para el alcalde, la subasta de Chaparral representa la culminación de un proceso que hoy pone a Ortega en el radar internacional.
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, también destacó el logro y aseguró que el resultado demuestra el potencial de la caficultura orteguna. La mandataria relacionó el reconocimiento con la capacidad de las familias campesinas para sobreponerse a las dificultades que enfrenta actualmente el departamento, entre ellas los incendios forestales. “El café de Ortega se posiciona como uno de los mejores del mundo”, afirmó durante la feria. La gobernadora envió además un mensaje de respaldo a los habitantes del municipio y destacó el esfuerzo de sus productores. El precio de US$75 convierte al Geisha Lavado de la familia Rayo en un símbolo de calidad y perseverancia. Ortega celebra así un triunfo que lleva el nombre del Tolima a los mercados internacionales.




