“No voy a dialogar con el terrorismo”: De la Espriella endurece su política de seguridad
El presidente Abelardo De La Espriella afirmó ante alcaldes de la Red de Ciudades del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que su Gobierno no negociará con organizaciones armadas a las que califica como terroristas. El mandatario aseguró que enfrentará al crimen con las capacidades del Estado, la Fuerza Pública y la aplicación de la Constitución y las leyes.
El presidente Abelardo De La Espriella fijó una nueva posición frente a la seguridad y al conflicto armado al asegurar que su Gobierno no dialogará con organizaciones que considere terroristas. El pronunciamiento fue realizado durante el Encuentro de Alcaldes de la Red de Ciudades del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, celebrado en Bogotá, donde el mandatario presentó ante los gobiernos locales las principales líneas de su estrategia para enfrentar la criminalidad.
“Para alcanzar la paz no voy a dialogar con el terrorismo”, afirmó el jefe de Estado durante su intervención. De La Espriella sostuvo que la respuesta de su administración estará centrada en utilizar todas las capacidades institucionales disponibles dentro del marco de la Constitución, la ley y el Estado de derecho para combatir a las estructuras criminales y grupos armados ilegales.
El mandatario defendió una política de seguridad basada en el fortalecimiento de la Fuerza Pública y en la aplicación de la justicia. En su discurso aseguró que cuenta con una fuerza pública “vigorosa” y con los medios necesarios para enfrentar las amenazas contra la población, mientras reiteró que su objetivo es derrotar al crimen en sus diferentes manifestaciones.
Durante su intervención ante los alcaldes, De La Espriella planteó que la seguridad es una condición fundamental para el desarrollo de las ciudades. El presidente señaló que los ciudadanos deben poder movilizarse, trabajar, emprender y utilizar los espacios públicos sin temor, por lo que pidió una mayor articulación entre el Gobierno Nacional y las administraciones territoriales.
El discurso también marcó distancia frente a las políticas de diálogo adelantadas por el anterior Gobierno. De La Espriella cuestionó lo que considera una actitud permisiva frente a organizaciones criminales y anunció que su administración apostará por una estrategia de confrontación institucional contra las estructuras que persistan en acciones violentas y actividades ilegales.
La postura presidencial se conoce después de que el Gobierno confirmara la terminación de conversaciones con dos disidencias de las FARC y un grupo paramilitar que habían participado en procesos de diálogo durante la administración anterior. Según De La Espriella, esas organizaciones no demostraron voluntad suficiente para avanzar hacia acuerdos de paz.
El Gobierno también ha presentado resultados de su ofensiva contra las organizaciones ilegales. Según cifras divulgadas por el presidente, desde su llegada al poder la Fuerza Pública ha realizado miles de capturas, incautado decenas de toneladas de estupefacientes y adelantado acciones contra cultivos ilícitos, datos que el Ejecutivo utiliza para respaldar su estrategia de seguridad.
La declaración dejó claro el rumbo que pretende seguir el Gobierno Nacional: una política de seguridad más enfocada en la acción de la Fuerza Pública y menos en la negociación con los grupos armados. Mientras sus seguidores consideran que esta estrategia representa una respuesta firme frente a la criminalidad, el debate nacional continuará alrededor de los resultados, las consecuencias y la capacidad del Estado para combinar seguridad, justicia y soluciones duraderas en los territorios afectados por la violencia.




